EL PAPEL DEL TRABAJO EN LA TRANSFORMACIÓN DEL MONO EN HOMBRE
(Federico Engels: 1820-1895)
¨El
trabajo es la fuente de toda riqueza, afirman los especialistas en Economía
Política. Lo es, en efecto, a la par que la naturaleza, proveedora de los
materiales que él convierte en riqueza. Pero el trabajo es muchísimo más que
eso. Es la condición básica y fundamental de toda la vida humana. Y lo es en
tal grado que, hasta cierto punto, debemos decir que el trabajo ha creado al
propio hombre.
Hace
muchos centenares de miles de años… Darwin nos ha dado una descripción
aproximada de estos antepasados nuestros. Estaban totalmente cubiertos de pelo,
tenían barba, orejas puntiagudas, vivían en los árboles y formaban manadas.
Es de
suponer que como consecuencia, ante todo, de su género de vida, por el que las
manos, al trepar, tenían que desempeñar funciones distintas a las de los pies,
estos monos se fueron acostumbrando a prescindir de ellas al caminar por el
suelo y empezaron a adoptar más y más una posición erecta: fue el paso decisivo
para el tránsito del mono al hombre.
(…) Y puesto que la posición erecta había de ser
para nuestros peludos antepasados
primero una norma, y luego, una necesidad, de aquí se desprende que por
aquel entonces las tenían que ejecutar funciones cada vez más variadas.
Las manos
sirven fundamentalmente para recoger y sostener los alimentos. La mano del
hombre ha sido perfeccionada por el trabajo durante centenares de miles de
años.
Las
operaciones iniciales de las manos de nuestros monos salvajes, fueron
inicialmente muy sencillas. Antes de que el primer trozo de sílex hubiese sido
convertido en cuchillo por la mano del hombre, debió haber pasado un largo
tiempo. Fue éste un paso decisivo: la mano se hizo libre y podía adquirir ahora
más destreza y habilidad. Éstas, se transmitían de generación a generación.
La mano
no es sólo el órgano de trabajo; es también producto de él.
Pero la
mano no era algo con existencia propia e independiente. Era únicamente un
miembro de un organismo entero y sumamente complejo. Y lo que beneficiaba a la
mano, beneficiaba también a todo el cuerpo.
Nuestros
antepasados simiescos eran animales que vivían en manadas. Con cada nuevo
progreso iba ampliando los horizontes del mismo. El desarrollar el trabajo, se
requería de la ayuda mutua y de una actividad conjunta, llegando a tener
necesidad de ¨decirse algo¨ los unos a los otros.
La necesidad creó el órgano: la laringe poco
desarrollada del mono se fue transformando, lenta pero firmemente, mediante
modulaciones que producían a su vez modulaciones más perfectas, mientras los
órganos de la boca aprendían poco a poco a pronunciar un sonido articulado tras
otro.
Es el
origen del lenguaje a partir del trabajo.
Lo poco
que los animales, incluso los más desarrollados, tienen que comunicarse los
unos a los otros puede ser transmitido
sin el concurso de la palabra articulada. Ningún animal en estado salvaje se
siente perjudicado por su incapacidad de hablar o de comprender el lenguaje
humano. Pero la situación cambia cuando el animal ha sido domesticado por el
hombre. El contacto con el hombre ha desarrollado en el perro y en el caballo
un oído tan sensible al lenguaje articulado, que estos animales pueden, dentro
del marco de sus representaciones, llegar a comprender cualquier idioma.
Además, pueden llegar a adquirir sentimientos desconocidos antes por ellos, como son el apego al hombre,
el sentimiento de gratitud, etc.
Primero
el trabajo, luego y con él la palabra articulada, fueron los dos estímulos
principales bajo cuya influencia el cerebro del mono se fue transformando
gradualmente en cerebro humano, que a pesar de toda su similitud, lo supera
considerablemente en tamaño y en perfección.
A medida
que se desarrollaba su cerebro, también se desarrollaban sus órganos de los
sentidos.
El
desarrollo del cerebro y de los sentidos a su servicio, la creciente claridad
de conciencia, la capacidad de abstracción y discernimiento cada vez mayores,
reaccionaron a su vez sobre el trabajo y la palabra, estimulando más y más su
desarrollo.
Aparece
un nuevo elemento que surge con el hombre acabado: la sociedad. ¿Y qué es lo
que diferencia distintivamente entre la manada de monos y la sociedad humana?
Otra vez el trabajo.
El trabajo
comienza con la elaboración de instrumentos. Los instrumento de caza y de
pesca, son los más antiguos, siendo los primeros utilizados también como armas. Pero la caza y la pesca suponen
el tránsito de la alimentación
exclusivamente vegetal a la alimentación mixta, lo que significa un
nuevo paso de suma importancia en la transformación del mono en hombre. El
consumo de carne ofreció al organismo,
los ingredientes más esenciales para su metabolismo. Con ello acortó el proceso
de la digestión y otros procesos de la vida vegetativa del organismo, ahorrando
así tiempo, materiales y estímulos. Y cuanto más se alejaba el hombre en
formación del reino vegetal, más se elevaba sobre los animales. Este tipo de
dieta contribuyó a dar fuerza física independencia al hombre en formación. Pero
donde más se manifestó la influencia de la dieta cárnea fue en el cerebro, que
recibió así una mayor cantidad que antes las sustancias necesarias para su
alimentación y desarrollo, con lo que su perfeccionamiento fue haciéndose más y
más rápido de generación en generación.
El
consumo de carne significó dos nuevos
avances de importancia decisiva: el uso del fuego y la domesticación de los
animales. El primero redujo aún más el proceso de digestión; el segundo
multiplicó las reservas de carne, ofreciendo con la leche y sus derivados, un
nuevo alimento, con un mismo valor que la carne.
El hombre
también aprendió a vivir en cualquier clima. Se extendió por toda la superficie
habitable de la tierra, siendo el único animal capaz de hacerlo por su propia
iniciativa. Esto obliga al hombre a buscar habitación y a cubrir su cuerpo para
protegerse del frío y de la humedad. Así surgen nuevas esferas de trabajo y,
con ellas, nuevas actividades, que fueron apartando más y más a los hombres de
los animales.
A la caza
y a la ganadería vino a sumarse la agricultura, y más tarde el hilado y el
tejido, el trabajo de los metales, la alfarería y la navegación. Al lado del
comercio y de los oficios aparecieron, finalmente, las artes y las ciencias; de
las tribus salieron las naciones y los Estados. Se desarrollaron el Derecho y
la Política, y con ellos el reflejo fantástico de las cosas humanas en el
cerebro del hombre: la religión.
Todas
estas creaciones se le atribuían como productos del cerebro, las producciones
más modestas, fruto del trabajo de la mano, quedaron relegadas a segundo plano.
El rápido progreso de la civilización fue atribuido exclusivamente a la cabeza,
al desarrollo y a actividad del cerebro. Los hombres se acostumbraron a
explicar sus actos por sus pensamientos.
Los
animales modifican con su actividad la naturaleza exterior, aunque no en el
mismo grado que el hombre. En la naturaleza nada ocurre en forma aislada. Cada
fenómeno afecta al otro y es, a su vez, influenciado por éste.
Los
animales destrozan la vegetación de un lugar sin darse cuenta de lo que hacen.
Los hombres, en cambio, cuando destruyen la vegetación lo hacen con el fin de
utilizar la superficie que queda libre para sembrar cereales, plantar árboles o
cultivar vid; conscientes de que la cosecha que obtengan superará varias veces
lo sembrado por ellos.
Pero
ningún acto planificado de ningún animal ha podido imprimir en la naturaleza el
sello de su voluntad. Sólo el hombre ha podido hacerlo.
Resumiendo:
lo único que pueden hacer los animales es utilizar la naturaleza exterior y
modificarla por el mero hecho de su presencia en ella. El hombre, en cambio,
modifica la naturaleza y la obliga a servirle, la domina. Y ésta es, en última
instancia, la diferencia esencial que existe entre el hombre y los demás
animales, diferencia que, una vez más, viene a ser efecto del trabajo.
Todos los
modos de producción que han existido hasta el presente solo buscaban el efecto
útil del trabajo en su forma más directa e inmediata. No hacían el menor caso
de las consecuencias remotas, que sólo aparecen más tarde y cuyo efecto se
manifiesta únicamente gracias a un proceso de repetición y acumulación gradual.
ACTIVIDAD PARA UNA MEJOR COMPRENSIÓN (TAREA):
1. ¿La División de las funciones de las manos y de los pies, es decir, la
especialización de los distintos órganos, cómo ha de contribuir, a través del
tiempo, en una mejor ¨performance¨ (actuación) del hombre primitivo en su
proceso de transformación a homo sapiens.?
2. ¿Con la construcción (y
concepción) de instrumentos de trabajo (herramientas), el hombre primitivo, qué
consecuencias trae para su desarrollo y transformación? (Explique)
3. ¿A qué se debe la aparición del “lenguaje humano”?
4. ¿Cómo surge la sociedad?
5. Consulte la biografía de Federico Engels y especifique la importancia y
actualidad de su obra.
6. Opine (brevemente) sobre el texto.