miércoles, 20 de febrero de 2013

INICIÁNDONOS EN LA SOCIOLOGÍA



EL PAPEL DEL TRABAJO EN LA TRANSFORMACIÓN DEL MONO EN HOMBRE
(Federico Engels: 1820-1895)

¨El trabajo es la fuente de toda riqueza, afirman los especialistas en Economía Política. Lo es, en efecto, a la par que la naturaleza, proveedora de los materiales que él convierte en riqueza. Pero el trabajo es muchísimo más que eso. Es la condición básica y fundamental de toda la vida humana. Y lo es en tal grado que, hasta cierto punto, debemos decir que el trabajo ha creado al propio hombre.

Hace muchos centenares de miles de años… Darwin nos ha dado una descripción aproximada de estos antepasados nuestros. Estaban totalmente cubiertos de pelo, tenían barba, orejas puntiagudas, vivían en los árboles y formaban manadas.

Es de suponer que como consecuencia, ante todo, de su género de vida, por el que las manos, al trepar, tenían que desempeñar funciones distintas a las de los pies, estos monos se fueron acostumbrando a prescindir de ellas al caminar por el suelo y empezaron a adoptar más y más una posición erecta: fue el paso decisivo para el tránsito del mono al hombre.

(…)  Y puesto que la posición erecta había de ser para nuestros peludos antepasados  primero una norma, y luego, una necesidad, de aquí se desprende que por aquel entonces las tenían que ejecutar funciones cada vez más variadas. 

Las manos sirven fundamentalmente para recoger y sostener los alimentos. La mano del hombre ha sido perfeccionada por el trabajo durante centenares de miles de años. 
Las operaciones iniciales de las manos de nuestros monos salvajes, fueron inicialmente muy sencillas. Antes de que el primer trozo de sílex hubiese sido convertido en cuchillo por la mano del hombre, debió haber pasado un largo tiempo. Fue éste un paso decisivo: la mano se hizo libre y podía adquirir ahora más destreza y habilidad. Éstas, se transmitían de generación a generación.
La mano no es sólo el órgano de trabajo; es también producto de él.
Pero la mano no era algo con existencia propia e independiente. Era únicamente un miembro de un organismo entero y sumamente complejo. Y lo que beneficiaba a la mano, beneficiaba también a todo el cuerpo.

Nuestros antepasados simiescos eran animales que vivían en manadas. Con cada nuevo progreso iba ampliando los horizontes del mismo. El desarrollar el trabajo, se requería de la ayuda mutua y de una actividad conjunta, llegando a tener necesidad de ¨decirse algo¨ los unos a los otros.
 La necesidad creó el órgano: la laringe poco desarrollada del mono se fue transformando, lenta pero firmemente, mediante modulaciones que producían a su vez modulaciones más perfectas, mientras los órganos de la boca aprendían poco a poco a pronunciar un sonido articulado tras otro.
Es el origen del lenguaje a partir del trabajo.

Lo poco que los animales, incluso los más desarrollados, tienen que comunicarse los unos a los otros  puede ser transmitido sin el concurso de la palabra articulada. Ningún animal en estado salvaje se siente perjudicado por su incapacidad de hablar o de comprender el lenguaje humano. Pero la situación cambia cuando el animal ha sido domesticado por el hombre. El contacto con el hombre ha desarrollado en el perro y en el caballo un oído tan sensible al lenguaje articulado, que estos animales pueden, dentro del marco de sus representaciones, llegar a comprender cualquier idioma. Además, pueden llegar a adquirir sentimientos desconocidos  antes por ellos, como son el apego al hombre, el sentimiento de gratitud, etc.
Primero el trabajo, luego y con él la palabra articulada, fueron los dos estímulos principales bajo cuya influencia el cerebro del mono se fue transformando gradualmente en cerebro humano, que a pesar de toda su similitud, lo supera considerablemente en tamaño y en perfección.

A medida que se desarrollaba su cerebro, también se desarrollaban sus órganos de los sentidos.
El desarrollo del cerebro y de los sentidos a su servicio, la creciente claridad de conciencia, la capacidad de abstracción y discernimiento cada vez mayores, reaccionaron a su vez sobre el trabajo y la palabra, estimulando más y más su desarrollo.

Aparece un nuevo elemento que surge con el hombre acabado: la sociedad. ¿Y qué es lo que diferencia distintivamente entre la manada de monos y la sociedad humana? Otra vez el trabajo.
El trabajo comienza con la elaboración de instrumentos. Los instrumento de caza y de pesca, son los más antiguos, siendo los primeros utilizados también  como armas. Pero la caza y la pesca suponen el tránsito de la alimentación  exclusivamente vegetal a la alimentación mixta, lo que significa un nuevo paso de suma importancia en la transformación del mono en hombre. El consumo de carne  ofreció al organismo, los ingredientes más esenciales para su metabolismo. Con ello acortó el proceso de la digestión y otros procesos de la vida vegetativa del organismo, ahorrando así tiempo, materiales y estímulos. Y cuanto más se alejaba el hombre en formación del reino vegetal, más se elevaba sobre los animales. Este tipo de dieta contribuyó a dar fuerza física independencia al hombre en formación. Pero donde más se manifestó la influencia de la dieta cárnea fue en el cerebro, que recibió así una mayor cantidad que antes las sustancias necesarias para su alimentación y desarrollo, con lo que su perfeccionamiento fue haciéndose más y más rápido de generación en generación.

El consumo de carne significó  dos nuevos avances de importancia decisiva: el uso del fuego y la domesticación de los animales. El primero redujo aún más el proceso de digestión; el segundo multiplicó las reservas de carne, ofreciendo con la leche y sus derivados, un nuevo alimento, con un mismo valor que la carne.

El hombre también aprendió a vivir en cualquier clima. Se extendió por toda la superficie habitable de la tierra, siendo el único animal capaz de hacerlo por su propia iniciativa. Esto obliga al hombre a buscar habitación y a cubrir su cuerpo para protegerse del frío y de la humedad. Así surgen nuevas esferas de trabajo y, con ellas, nuevas actividades, que fueron apartando más y más a los hombres de los animales.
A la caza y a la ganadería vino a sumarse la agricultura, y más tarde el hilado y el tejido, el trabajo de los metales, la alfarería y la navegación. Al lado del comercio y de los oficios aparecieron, finalmente, las artes y las ciencias; de las tribus salieron las naciones y los Estados. Se desarrollaron el Derecho y la Política, y con ellos el reflejo fantástico de las cosas humanas en el cerebro del hombre: la religión.
Todas estas creaciones se le atribuían como productos del cerebro, las producciones más modestas, fruto del trabajo de la mano, quedaron relegadas a segundo plano. El rápido progreso de la civilización fue atribuido exclusivamente a la cabeza, al desarrollo y a actividad del cerebro. Los hombres se acostumbraron a explicar sus actos por sus pensamientos.

Los animales modifican con su actividad la naturaleza exterior, aunque no en el mismo grado que el hombre. En la naturaleza nada ocurre en forma aislada. Cada fenómeno afecta al otro y es, a su vez, influenciado por éste.
Los animales destrozan la vegetación de un lugar sin darse cuenta de lo que hacen. Los hombres, en cambio, cuando destruyen la vegetación lo hacen con el fin de utilizar la superficie que queda libre para sembrar cereales, plantar árboles o cultivar vid; conscientes de que la cosecha que obtengan superará varias veces lo sembrado por ellos.

Pero ningún acto planificado de ningún animal ha podido imprimir en la naturaleza el sello de su voluntad. Sólo el hombre ha podido hacerlo.
Resumiendo: lo único que pueden hacer los animales es utilizar la naturaleza exterior y modificarla por el mero hecho de su presencia en ella. El hombre, en cambio, modifica la naturaleza y la obliga a servirle, la domina. Y ésta es, en última instancia, la diferencia esencial que existe entre el hombre y los demás animales, diferencia que, una vez más, viene a ser efecto del trabajo.
Todos los modos de producción que han existido hasta el presente solo buscaban el efecto útil del trabajo en su forma más directa e inmediata. No hacían el menor caso de las consecuencias remotas, que sólo aparecen más tarde y cuyo efecto se manifiesta únicamente gracias a un proceso de repetición y acumulación gradual.

ACTIVIDAD PARA UNA MEJOR COMPRENSIÓN (TAREA):

1.       ¿La División de las funciones de las manos y de los pies, es decir, la especialización de los distintos órganos, cómo ha de contribuir, a través del tiempo, en una mejor ¨performance¨ (actuación) del hombre primitivo en su proceso de transformación a homo sapiens.?
2.       ¿Con  la construcción (y concepción) de instrumentos de trabajo (herramientas), el hombre primitivo, qué consecuencias trae para su desarrollo y transformación? (Explique)
3.       ¿A qué se debe la aparición del “lenguaje humano”?
4.       ¿Cómo surge la sociedad?
5.       Consulte la biografía de Federico Engels y especifique la importancia y actualidad de su obra.
6.       Opine (brevemente) sobre el texto.